martes, 26 de abril de 2011

Princesa de hielo.

Estuvimos las dos dando vueltas por aquella tienda media hora hasta que llegasen ellos. Estabas nerviosa. Jugueteabas con la cremallera de tu sudadera y mirabas todo el rato fuera para ver si les veías llegar. En los ojos tenías un brillo especial, de esos que solo tienes cuando esperas algo, en este caso a alguien, muy importante para tí. 
Y al fin, aparecieron. Apenas reconocí a ninguno, sólo al que había sido mi amigo durante tántos años, que ahora era el tuyo. Claro, luego estaba él. Ese chico espigado y de pelo enmarañado del que tanto me habías hablado. Te saludaron todos y tú sonreíste y le devolviste el saludo. Mi amigo estuvo hablando conmigo un ratito, y tú hablabas en general con los otros tres. Ese día te habías puesto un falda, que era muy raro y ellos se sorprendieron. Salimos de la tienda y nos fuimos rumbo a ningún sitio en particular. Yo iba a tu lado, y me quedé boquiabierta cuando él te cogió del brazo mientras bromeaba con los otros. Sin querer, miraste al suelo y comprendí que aquello te dolía. Se soltó después, y yo aproveché para preguntarte por ese gesto. "Lo hace siempre" dijiste "pero no es nada. No hay nada detrás." 
Volvió él a cogerte del brazo y sonrió. Tú sonreíste de vuelta. Aunque auello fuese una mentira y te doliese pensar que no era real, te gustaba tenerle cerca. Te gustaba que se acercase a tí y bromeara contigo. Tanto te gustaba que no podías separarte. Y eso es lo que más daño te hacía. El resto de la tarde transcurrió de la misma forma. Volví a preguntarte si 
estabas segura de que no había nada, y tu respondiste que estabas segura, y yo te dije que no era normal actuar así. Por un momento, creí ver una sonrisa, pero volviste a estar seria. Cuando se acabó la tarde, y volvimos al coche, te observé en silencio. Mirabas por la ventana, pensativa. Volvías a juguetear con la cremallera de la sudadera. Una lágrima se asomó y cayó por tu mejilla. Ahí estabas, llorándo en silencio, aguantando el tipo para no venirte abajo, como una princesa de hielo que no quiere derretirse con el calor de una lágrima.

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